Guía de viaje en el Norwegian Star: crucero por los fiordos del Norte de Europa

Naviera Norweguian Star en el Norte de Europa

Hola mis amores. Como os he ido avanzando en redes sociales, sabéis que acabamos de regresar de nuestro viaje en crucero por los fiordos del Norte de Europa de 10 noches a bordo del Norwegian Star, navegando desde Reikiavik hasta Southampton (Londres), cruzando Islandia, Noruega y Escocia.

Y nuevamente confiamos en Norwegian Cruise Line, naviera que conocimos el año pasado en nuestro crucero por el Mediterráneo por 6 países y con la que quedamos encantados, así que no lo dudamos al plantearnos este nuevo viaje, esta vez como parte de una colaboración con ellos.

Y si el Norwegian Pearl fue sol y ciudades históricas del Mediterráneo, el Star ha sido paisaje puro: fiordos, ballenas, cascadas y castillos entre la niebla. Un viaje totalmente diferente, pero que se ha ganado también un puesto entre nuestros viajes favoritos.

Esta ha sido, además, la guía que más me habéis pedido durante todo el crucero a través de redes sociales, así que aquí os cuento por qué elegimos este itinerario por el norte de Europa, cómo es el día a día en cada puerto, qué hicimos exactamente en cada escala (con Gael a bordo), las excursiones elegidas y algunos consejos prácticos que me hubiera encantado tener antes de zarpar. Eso sí, esta guía se centra solo en el crucero: los 4 días previos que pasamos recorriendo el sur de Islandia en autocaravana os los dejo con todo detalle en otro post que llega muy pronto.

Por qué elegir el Norwegian Star

El primer motivo, como os contaba, fue la confianza que ya teníamos en Norwegian Cruise Line después de nuestro viaje en el Pearl del 2025. Sabíamos qué esperar en cuanto a calidad de comida, servicio y animación a bordo, así que a la hora de plantearnos este nuevo itinerario no dudamos en repetir naviera.

Crucero Norwegian Star atracado en un fiordo de Islandia con montañas nevadas al fondo

El paisaje como protagonista

El segundo motivo, y el realmente decisivo, fue el itinerario en sí. A diferencia del Pearl, aquí no buscábamos ciudades históricas ni yacimientos arqueológicos, sino más paisaje: fiordos islandeses, costa noruega y conocer un poquito de tierras escocesas que tanto ansiaba, todo en un mismo viaje, antes de organizar algo independiente por cada país. Es un itinerario de norte a sur (zarpa de Reikiavik y termina en Southampton, en vez de volver al puerto de origen), lo que además nos permitió aprovechar y quedarnos unos días extra en Londres antes de volver a casa, algo que os cuento al final de este post.

El tercer punto a favor fue que, en la mayoría de escalas, contábamos con largas horas en destino, una de las mejores características de esta naviera sin duda, lo suficiente para bajar del barco casi todos los días y aprovechar bien el tiempo en tierra. Además, disponíamos de varios días de navegación que también agradecimos para disfrutar del barco.

Un crucero distinto al Mediterráneo

En cuanto al barco, el Norwegian Star es muy similar al Pearl, así que ya conocíamos un poco su distribución antes incluso de subir a bordo. Además ha pasado por varias renovaciones, la última bastante reciente, por lo que apenas se nota el paso del tiempo: las instalaciones y la decoración estaban muy cuidadas. Al tratarse de un barco pequeño, y no de los gigantes que se construyen hoy en día, tampoco se sentía masificado en ningún momento, algo que permite además un trato mucho más cercano por parte del personal, que llegaba a tratarnos por nuestro nombre. Para mí es el tamaño perfecto: lo bastante grande como para tener varios restaurantes, espectáculos y actividades, pero sin convertirse en una ciudad flotante repleta de gente.

Y por supuesto, la animación a bordo ha vuelto a ser uno de los grandes aciertos de viajar con Norwegian: música en directo constante, espectáculos de calidad en el teatro y actividades en todo momento para todos los gustos y edades, algo que siempre tenemos en cuenta a la hora de escoger crucero.

Qué esperar de un crucero por los fiordos del Norte de Europa

Si estáis pensando en este tipo de ruta, hay algunas diferencias importantes respecto a un crucero mediterráneo clásico que conviene tener en cuenta antes de reservar.

El paisaje desde el barco es parte de la experiencia

En un crucero por el Mediterráneo lo habitual es que el día de navegación sea un simple día de descanso. Aquí no: la entrada a los fiordos islandeses en Ísafjörður y Akureyri se hace de día, con el barco navegando despacio entre montañas, y de verdad merece la pena madrugar y subir a cubierta para verlo. Y si no, hacerlo al zarpar.

Por eso, si vuestro presupuesto lo permite, mi consejo es claro: reservad camarote con balcón. En un crucero panorámico como este, tener las vistas a mano desde la propia habitación cambia por completo la experiencia, mucho más que en un crucero de ciudades, donde puedes usarlo o apreciarlo quizás menos.

Mujer con copa de cava contemplando el fiordo desde el balcón del camarote del Norwegian Star

Las escalas noruegas o islandesas no son en grandes ciudades monumentales

Si venís de un crucero mediterráneo, preparaos para un ritmo distinto en los puertos noruegos o islandeses. Por lo general las escalas son en pueblos pequeños, sin grandes monumentos, pero donde el propio paisaje (fiordos, acantilados, costa) es la razón de la parada, no un casco histórico que recorrer. Conviene ajustar expectativas: aquí no vais a hacer turismo de «checklist» de monumentos, sino disfrutar de la naturaleza que te ofrecen las excursiones.

El clima manda

En esta ruta el tiempo es mucho más variable que en el Mediterráneo, así que llevad ropa de abrigo e impermeable en el equipaje de mano, incluso en pleno verano. Pero incluid también ropa de calor y bañador, porque por ejemplo en Edimburgo llegamos a tener 25 grados y pudimos disfrutar de la piscina exterior sin problema. También conviene saber que en Islandia el oleaje puede obligar a cancelar alguna escala si el barco tiene que fondear y trasladar a los pasajeros en tender boats, así que id siempre con margen mental por si algún puerto se complica.

Pasajera abrigada con parka en la cubierta del crucero por los fiordos del norte de Europa

Los paquetes de Norwegian cobran aquí un sentido especial

En este itinerario, dos de los paquetes que ofrece Norwegian merecen especialmente la pena.

El Priority Access es muy recomendable, y no solo por el embarque y desembarque del primer y último día. En muchas de las escalas el barco no atraca directamente en el puerto, sino que fondea y os traslada a tierra mediante tenders (pequeñas lanchas). Contar con este paquete, que os permite bajar entre los primeros, es una gran ventaja para no perder un tiempo precioso de escala haciendo cola para el tender.

Norwegian Star visto desde una lancha tender en un fiordo noruego

También os recomiendo incluir el paquete Free at Sea, porque los restaurantes de especialidad son de las cosas que tenéis que probar así que por ello casi ya merece la pena. Incluye las bebidas, el paquete de wifi, además de descuentos en excursiones y precio especial para niños.

Chef preparando teppanyaki a bordo del Norwegian Star

Las excursiones en este crucero

A diferencia de otros cruceros, donde el barco atracaba en ciudades monumentales que se podían recorrer perfectamente desde el puerto, en este itinerario los principales puntos de interés suelen quedar lejos del lugar de escala. Por eso aquí la opción «por libre» prácticamente desaparece, y contar con una excursión (del propio barco o externa) o alquilar un coche cobra una importancia especial: es casi imprescindible para poder ver lo mejor de cada destino.

Excursiones del propio crucero

La opción de contratar directamente con Norwegian. Es la más cómoda y segura, ya que si hay un cambio de horario o de ruta por mal tiempo (algo bastante habitual en esta zona por el oleaje), la excursión se adapta o se cancela sin que suponga un problema para vosotros. Suelen tener un amplio abanico de opciones en cada puerto, organizadas por nivel de dificultad y duración, así que es fácil encontrar algo que encaje con vuestro ritmo, y sin duda son de las más completas.

Pueblo noruego con iglesia blanca y casas de colores visto desde el crucero

Excursiones con agencias externas o locales

La segunda opción es reservar por vuestra cuenta con operadores locales o plataformas especializadas. Suele salir algo más económico que a través del barco, aunque hay que revisar bien el tema de los horarios, porque muchas no se adaptan al del crucero. Aseguraos siempre de que el operador ofrezca garantía de regreso al barco: si no cumplen el horario, el barco no espera.

Alquilar coche

La tercera opción, y la que en este crucero cobra especial sentido, es alquilar un coche en el propio puerto. Es una opción muy práctica que os permite personalizar totalmente la parada, aunque tiene su contra: suele haber largas colas para el check in y el check out, ya que en este tipo de destinos las poblaciones no son muy grandes y tampoco lo son las opciones de alquiler.

Mujer con vestido floral frente a un castillo escocés durante una excursión en coche de alquiler

Nuestra experiencia en este crucero

En esta ocasión combinamos las tres fórmulas. En Ísafjörður contratamos el avistamiento de ballenas con una empresa local. En Måløy hicimos lo mismo con la excursión panorámica por el fiordo con Norwegian. En South Queensferry, para llegar hasta Midhope Castle, optamos por alquilar un coche en vez de depender de excursiones o taxis, algo que os cuento con más detalle en esa parada. Las únicas escalas donde el propio pueblo ya merecía la pena sin necesidad de moverse más lejos fueron Leirvik e Invergordon (como os detallo más adelante).

Itinerario del crucero por el Norte de Europa en el Norwegian Star

Reikiavik (embarque)

El punto de partida. Si tenéis oportunidad, merece la pena llegar uno o dos días antes para conocer la ciudad con calma, porque el día de embarque suele quedarse corto para hacer mucho más que instalaros a bordo. Nosotros lo hicimos y pasamos 3 días en autocaravana recorriendo el sur de Islandia, algo que ya os contaré con todo detalle en otro post porque nos encantó la experiencia.

Ísafjörður (Islandia)

Ballenas avistadas frente a la costa de Ísafjörður, Islandia

El barco atraca prácticamente en el pueblo, así que la escala es totalmente andable. Es el pueblo principal de los Fiordos del Oeste, con un puerto precioso rodeado de montañas.

La gran excursión estrella de esta parada es la cascada de Dynjandi, considerada una de las más espectaculares de Islandia, con su característica forma de velo de novia. Nosotros la descartamos para esta escala: aunque la caminata desde el aparcamiento hasta la base de la cascada es corta (unos 40 minutos ida y vuelta), el sendero tiene tramos empinados e irregulares, y sumado al desplazamiento desde el puerto, nos pareció mucho para el ritmo de Gael. Si viajáis sin niños pequeños o con niños algo más mayores, os la recomiendo totalmente.

Nosotros optamos por otra de las grandes experiencias de la zona: el avistamiento de ballenas, actividad de la que me declaro fan. Salimos a navegar por el fiordo Ísafjarðardjúp en un barco pequeño, con muy pocos pasajeros a bordo comparado con lo que os podéis encontrar en Húsavík o Akureyri, lo que hace la experiencia mucho más íntima. Este tipo de actividad siempre es un poco lotería porque no siempre se ven, pero en nuestro caso, aunque solo llegamos a ver lomo y cola, pudimos disfrutarlo unas 6 o 7 veces. Disfrutamos del telón de fondo de las montañas de los Westfjords, además de pasar cerca de la isla de Vigur, donde se pueden ver frailecillos.

Akureyri (Islandia)

Cascada Goðafoss cerca de Akureyri, Islandia

Otro puerto que se anda perfectamente, con el centro a apenas unos minutos del muelle. Aquí nuestra excursión tenía varias paradas: la cascada de Goðafoss, uno de los saltos de agua más bonitos de Islandia y con un acceso mucho más cómodo que otras cascadas de la isla; una parada panorámica de camino; el jardín botánico de Akureyri, un remanso muy agradable para pasear con Gael después de tanta naturaleza salvaje; y un paseo final por el propio centro de la ciudad, que aunque pequeño, tiene mucho encanto.

Måløy (Noruega)

Fiordo noruego con cascada y casetas rojas de madera en MåløyUn pueblo pequeño donde lo verdaderamente interesante está en el paisaje de alrededor, no en el propio núcleo urbano. Nosotros hicimos una excursión panorámica por el fiordo, navegando entre acantilados y aguas tranquilas, una forma perfecta de disfrutar de la costa noruega sin caminatas largas ni desplazamientos complicados con Gael.

La excursión estrella de esta parada, tanto si la reserváis con Norwegian como con operadores locales, es la visita a Kannesteinen, una curiosa roca con forma de champiñón esculpida por siglos de oleaje, a pocos minutos en coche del puerto. Se suele combinar con una parada en el pueblo de pescadores de Vågsvåg, con sus casas de colores.

Leirvik (Noruega)

Iglesia blanca de madera junto al fiordo en Leirvik, Noruega

La escala más tranquila del crucero. El barco atraca muy cerca del pueblo, así que optamos simplemente por un paseo por el centro, sin prisas. Es un puerto pequeño y sin grandes reclamos turísticos, pero perfecto para bajar el ritmo un día.

Si preferís una excursión organizada, la más recomendada aquí es la visita al Museo Sunnhordland, un pequeño museo al aire libre con edificios históricos restaurados que muestra la evolución del pueblo desde sus raíces vikingas. Para quienes busquen algo más activo, también hay excursiones en RIB (lancha rápida) por el archipiélago de Sunnhordland y el tranquilo canal de Røyksund.

Invergordon (Escocia)

Catedral de piedra en el centro histórico cerca de Invergordon, Escocia

Aquí el puerto queda a poca distancia de Inverness, y de hecho nada más bajar del barco tenéis un bus que cuesta solo £2 y os lleva directamente a Inverness en unos 35-40 minutos. Y aunque es una ciudad pequeña, nos pareció preciosa y decidimos quedarnos allí en vez de movernos más lejos. Si queréis aprovechar el tiempo en escala, desde este puerto también salen excursiones muy recomendables hacia el Lago Ness (con el castillo de Urquhart en ruinas sobre el agua, la estampa clásica de las Highlands) o hacia Dunrobin Castle, un castillo de cuento con jardines al estilo Versalles y exhibiciones de cetrería, algo más al norte del puerto.

South Queensferry / Edimburgo (Escocia)

Calle histórica con fachadas de colores en Edimburgo, Escocia

Esta fue una de las escalas que más ganas teníamos de hacer, porque como fan confesa de Outlander, no podía faltar una visita a Midhope Castle, la Lallybroch de la serie.

Para moverse por esta zona, un consejo importante: en el puerto es fácil coger un taxi o Uber para ir hasta Midhope Castle, el problema real está en el regreso, porque en esa zona apenas hay taxis circulando y es muy habitual que los conductores cancelen el trayecto de vuelta al no encontrar clientes cerca para el siguiente servicio. Si vais en taxi, pagad para que el conductor os espere; nosotros, para ahorrar tiempo, dinero y algún disgusto, optamos por alquilar un coche con la compañía Drivalia, cogiendo un taxi hasta su oficina (a unos 8 km del puerto).

Un consejo extra sobre el alquiler: en Reino Unido se conduce por la izquierda, y lo que más cuesta no es tanto el lado de la carretera como el cambio de marchas con la mano izquierda. Nosotros reservamos coche manual y nos arrepentimos bastante los primeros kilómetros, así que si podéis, reservad automático, sobre todo si es la primera vez que conducís en el país.

Después de Midhope, nos acercamos a Edimburgo, que con las 4 horas que nos quedaba en esta escala se puede recorrer perfectamente a un ritmo tranquilo: el casco histórico de la Royal Mile, el castillo de Edimburgo desde los miradores, Victoria Street (con su aire de callejuela de cuento) y Greyfriars Kirkyard son parada obligada, y con eso ya os hacéis una idea muy completa de la ciudad en poco tiempo.

Si viajáis con fans de Harry Potter, no os vayáis sin pasar por House of MinaLima, en Cockburn Street, muy cerca de Victoria Street: la tienda de los propios diseñadores gráficos de las películas (los creadores de las varitas, los billetes de Hogwarts Express o el mapa del merodeador), con reproducciones de attrezzo y prints originales. Y para completar la ruta mágica, muy cerca también está The Elephant House, el café donde J.K. Rowling escribió parte de los primeros libros de la saga con vistas al castillo; reabrió hace poco tras un incendio que lo mantuvo cerrado varios años, así que ya se puede volver a visitar.

Y si tenéis tiempo para comer o simplemente asomaros, Edimburgo tiene también restaurantes de lo más curiosos: The Witchery by the Castle, junto al propio castillo, es el más famoso, con una decoración gótica y opulenta dentro de un edificio del siglo XVI (su nombre recuerda a las mujeres quemadas por brujería cerca de allí). Otras opciones con mucho encanto son The Devil’s Advocate, un gastropub victoriano con más de 300 whiskies, o Mary’s Milk Bar, un rincón diminuto y muy fotogénico para un helado artesanal cerca de Grassmarket.

Otro momento que no os podéis perder este día es la navegación de vuelta al barco pasando por debajo de los tres puentes del Firth of Forth: el histórico Forth Bridge (rojo, ferroviario, Patrimonio de la Humanidad), el Forth Road Bridge y el moderno Queensferry Crossing. Suele hacerse de madrugada, así que si os apetece verlo merece la pena poner el despertador y subir a cubierta.

Southampton (desembarque)

Fin del crucero. En nuestro caso, la aventura no terminaba aquí: nos quedamos hasta el día siguiente para conocer un poco Londres antes de volver a casa, que os cuento con todo detalle un poco más abajo.

Elección del camarote

Balcón privado del camarote del Norwegian Star con vistas al marYa os lo he adelantado antes, pero lo repito porque para mí es el consejo más importante de esta guía: en un crucero donde el paisaje desde el barco es tan protagonista como en tierra, el camarote con balcón deja de ser un capricho y se convierte casi en una parte más de la experiencia. Ver amanecer entre los fiordos islandeses desde vuestra propia terraza, con un café en la mano, es de esas cosas que se quedan grabadas.

Cama doble en un camarote del crucero Norwegian Star

Más allá del tipo de camarote, hay otros detalles que conviene tener en cuenta a la hora de elegir ubicación. Si os preocupa el movimiento del barco, los camarotes centrados y en las plantas inferiores suelen ser los más estables. Conviene evitar los que están cerca de teatros, discotecas o cines por el ruido, así como los de la planta muy inferior por la maquinaria.

Los pasillos en los cruceros son largos, por lo que resulta más cómodo elegir un camarote cerca de los ascensores, aunque no pegado a ellos, para evitar ruidos.

Entretenimiento a bordo

Al tener varios días de navegación, el entretenimiento a bordo cobra en este crucero una relevancia especial. Y hay otro motivo, aún más particular: al pasar por «las cuatro estaciones» en un mismo viaje, la piscina exterior y solarium apenas se puede disfrutar hasta llegar a Noruega o Escocia por el frío, así que conviene tener alternativas claras para esos primeros días en Islandia.

Mujer con albornoz frente al ventanal del spa del Norwegian Star

Ahí es donde el spa se convierte en una gran opción: el Norwegian Star cuenta con el Mandara Spa, con tratamientos, masajes y una zona de piscina termal (con pase adicional), perfecta para esos días de mar más fríos. La propia piscina exterior, además, tiene el agua calentita, así que junto con los jacuzzis es una alternativa perfecta incluso cuando el ambiente en cubierta pide más un jersey que un bañador. Los distintos talleres y actividades organizadas a lo largo del día también son una alternativa estupenda para hacer algo en pareja o en familia sin depender del buen tiempo.

Piscina y zona de tumbonas en la cubierta del Norwegian Star

El barco cuenta además con una biblioteca con una buena selección de libros y juegos de mesa (allí jugamos varias veces al ajedrez gigante, todo un descubrimiento), ideal para una tarde tranquila, y con zona de arcade y sala de juegos para los más jóvenes. Si preferís aire libre (siempre que el tiempo acompañe), hay pista deportiva para baloncesto, vóleibol o fútbol, jaulas de golf para practicar el swing y shuffleboard en cubierta (un juego clásico de los cruceros, parecido a la petanca, donde con un taco largo empujas discos hasta las zonas numeradas pintadas en el suelo). Y, por supuesto, no puede faltar el teatro Stardust, con espectáculos de estilo Broadway cada noche, y el casino para quien quiera probar suerte después de cenar.Pasajera leyendo junto a la ventana con vistas al mar en el Norwegian Star

Viajar con niños en el Norwegian Star

Viajar en crucero con niños puede parecer un reto al principio, pero después de esta experiencia os diría que es una de las formas más cómodas y completas de hacerlo en familia. Este viaje se ha convertido en nuestro viaje favorito para 3, porque lo disfrutamos todos por igual. Os detallo a continuación algunas cosas a tener en cuenta si viajáis con los más pequeños de la casa.

Familia con niño en la cubierta del Norwegian Star durante el crucero

Seguridad, tranquilidad y trato del personal

El barco es un entorno cerrado y controlado, lo que nos dio muchísima tranquilidad en todo momento. Gael pudo moverse con cierta libertad sin que estuviéramos pendientes a cada segundo, algo impensable en otro tipo de viajes. También aporta calma saber que la mayoría de cubiertas disponen de barandillas con cristal, para evitar cualquier riesgo de caída al mar tanto de mayores como de niños. Y hay que subrayar además que, al menos este crucero, era muy estable.

A esto se suma la amabilidad del personal, que fue una constante durante todo el crucero: siempre atentos, cercanos y con ese trato casi familiar del que ya os hablaba antes (nos llamaban por nuestro nombre), algo que se agradece especialmente cuando viajas con un peque.

Otra ventaja para viajar con niños es apostar por el camarote con balcón: además de las vistas, suelen ser más amplios, y en nuestro caso contábamos con un sofá cama, perfecto para que Gael tuviera su propio espacio dentro del camarote.

Mini club y actividades a bordo

Una de las grandes ventajas de este crucero fue, de nuevo, la Splash Academy, el club infantil de Norwegian, donde pudimos dejar a Gael de forma completamente gratuita y sin límite de tiempo. Iba encantado cada vez que le tocaba ir, y un detalle que se agradece muchísimo: el 90% de las monitoras hablaban español, algo que facilitó mucho la adaptación y la comunicación, sobre todo los primeros días. Para nosotros fue perfecto, porque nos dio la oportunidad de tener pequeños momentos para dos, como ver el atardecer con un cóctel antes de ir a cenar.

La animación a bordo fue otro de los grandes aciertos. Cada noche íbamos al teatro o a escuchar música en directo, y Gael todavía hoy sigue imitando en casa algunos de esos espectáculos que tanto le marcaron.

Comidas y menús infantiles

El tema comidas fue muy sencillo: el buffet variado y la opción de menús infantiles en los restaurantes facilitaron mucho las cosas. No hubo complicaciones a la hora de comer, siempre encontramos platos que le gustaban y a cualquier hora. Además, el personal estuvo continuamente atento a nuestras necesidades con el peque, lo que hizo todo aún más fácil.

Entre la Splash Academy, la animación a bordo y la comodidad de tener siempre comida y actividades a mano, ha vuelto a confirmarnos que viajar en crucero con niños pequeños es mucho más sencillo de lo que parece antes de probarlo.

Bonus: dos días en Londres

Mujer junto a una cabina telefónica roja con el Big Ben al fondo, Londres

Desembarcar en Londres nos pareció la oportunidad perfecta para volver a esta ciudad; ya os dejé nuestra guía hace años aquí, y por eso decidimos acudir a esos lugares que tanto nos habían enamorado en su día. Además, el desembarco del crucero suele ser bastante temprano y, al tener el paquete de Priority Access, pudimos hacerlo de los primeros, lo que nos dio más margen del que esperábamos para aprovechar el día.

Mi primer consejo es sobre el propio traslado desde el puerto de Southampton hasta Londres. Miramos muchas alternativas, incluso un shuttle privado, y no se nos ocurrió mirar Uber hasta el final, pensando que sería más caro. Pues para nuestra sorpresa, fue con diferencia la opción más cómoda y económica: unos 70 € los 3, puerta a puerta hasta la entrada del hotel, y casi más barato que un traslado compartido. Así que, si vais varios, comprobad siempre el precio de Uber antes de descartarlo.

Como el crucero terminaba en Southampton, aprovechamos la tarde de desembarque y la mañana del día siguiente para conocer un poco Londres antes de nuestro vuelo de vuelta a Madrid, que salía a las 17:00. Nos alojamos en el Best Western Victoria Palace, un hotel muy sencillo pero estupendamente ubicado: a unos 15 minutos andando de Buckingham Palace, en una de mis zonas favoritas para alojarse en Londres por sus buenas conexiones de metro y por tener acceso directo al tren hacia el aeropuerto de Gatwick. Además, está rodeado de restaurantes y tiendas, y se puede ir caminando a muchos puntos turísticos.Habitación de hotel con dos camas durante la escapada de dos días en Londres

Día 1: Buckingham, Harry Potter y Covent Garden

Empezamos por lo clásico: el Palacio de Buckingham, el Big Ben y la Abadía de Westminster. Después nos fuimos al mundo mágico, con parada en King’s Cross, para la famosa fotografía del andén 9¾, y su correspondiente tienda de Harry Potter, parada obligada si viajáis con fans de la saga.

Vistas al Big Ben desde el puente de Westminster en Londres

Por la tarde nos acercamos a Soho y Oxford Street, donde está Hamleys, la juguetería más grande de Europa, una visita que recomiendo tanto si viajáis con niños como si no; es un espectáculo en sí misma. Y ya en Covent Garden, otra parada muy especial fue Benjamin Pollock’s Toyshop, una pequeña juguetería centenaria escondida en el mercado, especializada en los tradicionales teatros de papel victorianos. Un rincón con muchísimo encanto y de lo más fotogénico.

Mercado de Covent Garden con terrazas y tiendas en Londres

Día 2: mañana en Notting Hill

La mañana del segundo día la dedicamos por completo a Notting Hill, disfrutando primero de su famoso mercado de Portobello Road y, sobre todo, perdiéndonos por sus calles colindantes llenas de casas de colores. Si vais, no os perdáis Lancaster Road, probablemente la calle de casas de colores más espectacular de todo Londres; Elgin Crescent, con sus fachadas en tonos pastel y su trazado curvo; St. Luke’s Mews, uno de los callejones más fotografiados de la ciudad; y Westbourne Park Road, donde se encuentra la famosa puerta azul de la película Notting Hill.

Casas de colores en Notting Hill, Londres

Conclusión: un crucero para los amantes del paisaje

Paisaje costero de fiordos verdes con un pueblo junto al mar

Si el Norwegian Pearl fue nuestro crucero perfecto de ciudades históricas y cultura, el Norwegian Star lo ha sido por el mix: naturaleza en estado puro, fiordos, ballenas y castillos entre la bruma escocesa. Dos formas de viajar en crucero completamente distintas, y las dos nos han enamorado por razones diferentes.

Si os gustan los paisajes del norte de Europa y no os importa cambiar el sol mediterráneo por un jersey de lana, esta ruta es una auténtica pasada, y además muy cómoda para hacer en familia. Como siempre os digo, si nunca habéis probado a viajar en crucero, dadle una oportunidad: cada vez tengo más claro que es una de nuestras formas favoritas de conocer mundo con Gael.

Si tenéis dudas sobre algún puerto en concreto o queréis más detalles de alguna excursión, ¡escribidme!

 

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